Blog : Filosofía

Game of life (El juego de la vida)

Game of life (El juego de la vida)

En 1970 John Conway presentó “Game of life”, en la columna de juegos matemáticos de Martin Gardner del número de octubre de Scientific American.

Se trata de un juego muy sencillo que equivale a una máquina universal de Turing, o lo que es lo mismo, un sistema para simular la lógica de computación.

El tablero de juego es una malla bidimensional que se extiende al infinito en todas direcciones. Cada unidad de este tablero se denomina “célula” y presenta 8 vecinos. Las “células” tienen dos estados: vivas o muertas. El estado de la malla evoluciona a lo largo de unidades de tiempo discretas (“turnos”), es decir, el turno siguiente dependerá del turno anterior. Las sencillas reglas que regirán estos “turnos” son:

  1. Una célula muerta,  con exactamente 3 células vecinas vivas, “nace”.
  2. Una célula viva, con 2 ó 3 células vecinas vivas sigue viva, en otro caso muere o permanece muerta (por “soledad” o “superpoblación”).Reglas GOL

El juego de la vida es en realidad un juego de cero jugadores, lo que quiere decir que su evolución está determinada por el estado inicial de la partida y no necesita ninguna entrada de datos posterior.

Desde su publicación, ha generado mucho interés debido a la gran variabilidad de la evolución de los patrones. Se considera que la vida es un buen ejemplo de emergencia y auto-organización, y “Game of life”no deja de ser un juego de la supervivencia, vives o mueres, unos y ceros.

Este juego ha sido aplicado en computación, sociología o inteligencia artificial. El principal interés para los científicos, matemáticos, economistas y otros, es observar cómo patrones complejos pueden provenir de la implementación de reglas muy sencillas.

Aquí os dejamos algún ejemplo del “fenómeno Fan” que ha generado desde su “nacimiento”…

https://www.youtube.com/watch?v=C2vgICfQawE

¿crisis?

¿crisis?

En los últimos 100 años hemos pasado del descubrimiento de la penicilina a poner brazos biónicos, hemos pasado de no poder volar a poner un vehículo en Marte, hemos pasado del teléfono de tonos a hacer videollamadas. En los últimos 100 años, ¿qué ha pasado con la ciudad? ¿Por qué seguimos viviendo en modelos de hace 100 años?

Llevamos ya más de una década del nuevo siglo, ese esperado año 2000 que se vislumbraba como una nueva era en nuestra historia y en nuestra sociedad. Más allá de visiones apocalípticas o futuristas, estos primeros años han estado marcados por una crisis financiera mundial y una burbuja inmobiliaria especialmente dura en España. ¿Seguimos realmente en crisis?

Múltiples factores de nuestras estructuras sociales están cambiando: tecnologías de la información, política, relaciones sociales, energía, movilidad, educación, etc. Afectan a todos los ámbitos de la vida. Quizás debemos plantear este periodo de crisis como una oportunidad para profundizar y aprender, no pensando en recuperar tiempos pasados, sino planteando las bases de los nuevos paradigmas que guiarán la sociedad del futuro. Pasados mejores no volverán, pero futuros mejores sí.

En este contexto conocido por todos, nos hemos preguntado cómo estos cambios de paradigmas afectan a la forma que tenemos  de habitar.

Actualmente el 54% de la población mundial vive en ciudades convirtiéndose en el modelo de asentamiento por excelencia. Con una mayor densidad y concentración tanto de gente como de capital, se trata de áreas metropolitanas más que ciudades propiamente dichas. Nos encaminamos hacia las “megaurbes”. Este crecimiento exponencial de las ciudades ha provocado que se hayan desarrollado, salvo en muy contadas excepciones, sin un proyecto global que busque calidad de vida, sostenibilidad o adecuación a las nuevas tecnologías. Se fueron resolviendo los problemas según aparecían, pero se han generado otros como la polución, la dificultad de acceso a la vivienda, los problemas de movilidad, los barrios dormitorio, el despoblamiento de los centros o la soledad.

De alguna forma, podemos entender la ciudad como un organismo que se adapta, al igual que los seres vivos, al complejo medio en el que vive para ir evolucionando y desarrollando habilidades que la mantengan en equilibrio dentro de su ecosistema.